Hace ya algunos días, en una tarde como cualquier otra tuve el placer de descodificar un inverosímil texto de José María Vargas Vila, el cual a pesar de que captó mi atención de manera global, una frase en especial me sorprendió y la cual se logró depositar en mi mente por largo rato, acaparando así un interes enfermizo. Y es que la siguiente frase sigue retumbando aún hoy día en mí: " En estos días tristes en los que muerta la libertad, parece haber hecho un testamento a la conquista"
¡Oh!¡Qué atrayente frase!, ya que en ella es posible divisar nuestro aciagado destino, el cual fue determinado desde nuestra independencia de la corona española, hacia los siglos XVIII y XIX, desde los cuales ya mostrábamos que a pesar del distanciamiento pretendido del dominio de los colonos, prudente y discretamente siempre hemos estado bajo su mando, como si no pudiéramos vivir sin ellos, tal cual un parásito que necesita un cuerpo.
Pero lo peor y más triste no es ésto, sino lo que se refleja en la actualidad, donde nosotros, latinoamérica, alegamos constantemente del dominio de las diferentes pontencias mundiales, en especial de aquél proveniente de Estados Unidos; pero al mismo tiempo no hacemos nada por detener esta situación. Simplemente nos quejamos eternamente y nos sentamos a esperar que las cosas se hagan como por arte de magia. Actitud que sólo refleja nuestra aceptación hacia ellos como seres superiores y omnipotentes y así, nuestro propio reconocimiento como seres inferiores y sin poder alguno.
¡Ah!, pero esto no termina aquí, ya que a pesar de toda esta situación de complejo de inferioridad, los gobiernos en lugar de buscar soluciones pertinentes, para lograr que nosotros, el pueblo, recuperemos los aires de independencia y emancipación tan necesarios para nuestro progreso; pareciera que quisieran una solidificación cada vez más arraigada de las cadenas colonizantes, ocultas para la mayoría de la población, y que nos mantienen en el subdesarrollo (ahora nos hacemos llamar paises en subdesarrollo para darnos falsos aires de mejora) y olvido, a los cuales poco a poco nos hemos ido acostumbrando.
Ejemplo de la alienación nombrada anteriormente es el famoso y célebre, pero ya muy machacado y rayado, TLC o Tratado de Libre Comercio, para que suene más formidable, el cual no es más que otro de nuestros múltiples intentos de esclavizar nuestra cultura y costumbres al imponente mundo norteamericano, el cual como lo ven nuestros gobiernos, es "the best of the best".
Pues of course... Ahora yo pregunto, ¿Realmente este dichoso TLC es una medida para fortalecer nuestro comercio e intercambio de bienes o sólo es un intento más de alienación, y por ende de conquista, en el cual bajamos la cabeza, como de costumbre? Es obvio que no todos los que quisieramos nos contestaran con la verdad, ya que algunos desean que procesos como éste se lleven a cabo, primero porque favorece sus intereses personales y segundo porque les da falsos aires de lo que siempre hemos querido ser o hemos demostrado querer ser: " Ser estadounidenses por un día".
En fin, mientras sigamos así, ocultos bajos las tinieblas del dominio; sintiéndonos frágiles e incapaces de superar a nuestros colonos, sólo queda mantener la esperanza, así ésta se encuentre en un abismo. Y como dice la frase inicial : ir redactando nuestro testamento a la conquista, que parece, nunca acabará...